miércoles, 27 de noviembre de 2013

Alarma en el Rhin (1943) de Herman Shumlin



Una película con cierta reconocimiento en su momento, debido su importante contenido propagandístico contra la ideología nazi. Cuando salió películas como éstas, por razones obvias, eran muy populares, recordemos que estaba en pleno apogeo la Segunda Guerra Mundial y películas con un mensaje anti-nazi muy marcado, como el de ésta, "La señora Miniver" o "Casablanca" se veían casi estrictamente necesarias, a modo de denuncia. El mensaje con el que se abre el film refleja muy bien este pensamiento crítico, el cual dice así: 

"En la primera semana de Abril de 1940 había pocas personas en el mundo que habrían creído que en menos de tres meses Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda y Francia caerían bajo el yugo alemán. Pero hubo algunos hombres, personas ordinarias no profetas, que intuyeron que esta tragedia estaba en ciernes. Han luchado desde que se dieron cuenta y estamos en deuda profunda con ellos. Ésta es la historia de estos hombres"

El matrimonio Muller, Kurt (Paul Lukas) y Sara (Bette Davis)

Los tres hijos del matrimonio
Unas bonitas palabras que nos sirven de prólogo de un característico melodrama de la época, con ligeros tintes de thriller y espionaje, como ya he dicho, envuelto en el trasfondo de la Segunda Guerra Mundial. El film está basado en una obra teatral de la reputada Lillian Hellman (autora también de "La loba"), la cual también escribió el guión junto a su marido Dashiell Hammett y arranca con la llegada a Washington de una familia, los Muller. El motivo de la visita es el reencuentro, tras un montón de años, de la mujer, Sara (Bette Davis) con su madre (Lucile Watson) y hermano (Donald Woods), residentes en una lujosa mansión, ya que son gente bien posicionada socialmente. Pero la aparente situación de normalidad oculta una comprometida fachada. El marido, Kurt (Paul Lukas), colabora fervientemente con un movimiento, que opera desde distintos lugares del mundo, que apoya la resistencia contra los nazismo y el fascismo en Europa. Los problemas surgirán cuando se descubra que uno de los más acérrimos amigos de la familia, un conde rumano, Teck de Brancovis (George Coulouris), es un operador de los nazis y está dispuesto a fastidiar el noble propósito que Kurt se trae entre manos, a no ser que la familia le pague por su silencio. Este inconveniente pondrá a Kurt en una difícil tesitura, porque no llevar a cabo la delicada misión encomendada supondrá la muerte de importantes líderes de la resistencia, lo que supondría un evidente retroceso en la lucha contra el opresor dominio de los alemanes. 

La acomodada familia de Sara

El villano, el conde Teck de Brancovis (George Coulouris)
y su esposa Martha (Geraldine Fitzgerald)
La película no está mal, aunque a mí me dio la sensación de que funcionaba a ratos. Por supuesto, hay que tener en cuenta, algo fundamental, el momento en el que fue hecha. Hoy en día, con el paso de los años podríamos presenciar algunos acontecimientos que se verían claramente desfasados y que podrían delatar cierta falsa doble moral por parte de los que vendrían a ser los personajes situados en el bando de los buenos, como por ejemplo la justificación del asesinato del Conde nazi a manos de Kurt, sin ningún tipo de reparo, para así poder desempeñar la salvación de otros muchos (una teoría un poco desacertada en mi opinión), o algún que otro momento de dramatismo exagerado, o el hecho de que los salvadores de la "causa justa" sean acomodados aristócratas que todavía ejercían una fuerte opresión sobre unos cuantos criados negritos, ¡cómo no! Pero bueno, como ya he dicho, son caracteres arraigados a la época, que obviamente se han ido paliando con el tiempo. No me cabe duda de las buenas intenciones del mensaje; sabemos de antemano que los nazis eran muy malos y como tal así nos lo reflejan en el film, sabemos también que hubo personas con un exceso de coraje que les plantaron cara y que lucharon por derrocar su dominio opresivo y el film muy acertadamente pretende ser un homenaje a esas personas, así que indudablemente esto actúa como mayor punto a su favor. 

Un par de nazis confabulando

Watch On The Rhine (1943)
El conde de Brancovis será una dura piedra en el camino para Kurt...
Por otro lado, el film es muy teatral, de hecho toda su composición escénica parece ilustrar una representación teatral, véase casi un único espacio de desarrollo de la acción y personajes entrando y saliendo para decir sus frases. Esto puede tener su punto bueno y también malo; por un lado todo lo ocurrido se apoya en el texto de los personajes y como los actores son muy buenos pues sus actuaciones son suficientes para lograr enganchar durante la mayor parte del tiempo. Por otro, tanta verborrea es cierto que puede llegar a resultar algo cansina, porque el film carece de acción y de todo tipo de escena que implique un acto más intenso que una conversación algo más acalorada por parte de los personajes en pantalla. La trama no es muy compleja, tiene su cierta intriga, pero en resumidas cuentas acaba siendo mayoritariamente un dramón (sobre todo en su parte final, que pretende ser más emotiva, consiguiéndolo también a ratos por cierto). En cuanto al reparto destaca por encima de todos el señor Paul Lukas, un actor húngaro, que había trabajado por ejemplo con Hitchcock en la magnífica "Alarma en el expreso", y cuya interpretación acapara el protagonismo absolutamente. Lamentablemente una magnífica actriz como Bette Davis se encuentra algo relegada a segundo plano, a pesar de que aparece encabezando el reparto en los créditos, pero bueno; en comparación con otras actuaciones suyas más memorables, ésta es más bien discretita. 

...así que mejor quitárselo de en medio

Y el resto, pues cumple sin más. Decir que Paul Lukas fue galardonado con un Oscar al mejor actor ese año, se lo quitó al favorito por excelencia el señor Humphey Bogart por "Casablanca", quien incluso, el muy ególatra, se levantó de la butaca antes de oir el nombre del ganador porque consideraba lógico que fueran a dárselo a él. Pero no, el señor Bogart se llevó un chasco y tuvo que volver a sentarse y resignarse a coger la estatuilla dorada. En resumidas cuentas es una peli ciertamente curiosa, algo reivindicativa debido a su mensaje, pero no lo neguemos, muy hija de su tiempo, hoy en día algo descafeinada y a ratos algo flojilla. Pero bueno, se puede ver como curiosidad, sobre todo si, como a mí, adoráis a la gran Bette Davis, cuya presencia, sin lugar a dudas, fue la causa de que le dedicase un visionado a este clásico olvidadete. 

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Sara se derrumba por la presión

*MI MOMENTO FAVORITO: la conmovedora despedida del matrimonio, uno de los pocos momentos en los que Bette Davis demuestra su arrollador talento para actuar en este film. 

''Adiós con el corazón...''

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