lunes, 4 de noviembre de 2013

King Kong (1933) de Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack



Carl Denham (Robert Armstrong) le promete
fama a Ann Darrow (Fay Wray)
Aquí la magna madre de las "monster movies", una película que se convirtió no sólo en un éxito casi inmediato tras su estreno en 1933, sino que encubró a su protagonista a la catalogación de icono de la cultura popular. La concepción de la idea del guión fue llevada a cabo por una institución en el mundo de la literatura de suspense, el escritor Edgar Wallace, junto a Merian C. Cooper (quien se convertiría en uno de los directores de la película). La historia nos relata a grandes rasgos, la llegada de una expedición a una isla muy remota, llamada Isla de la Calavera. El artífice de dicho viaje es un director de espectáculos sin muchos escrúpulos, Carl Denham (Robert Armstrong), quien se ve atraido por la leyenda de la existencia en dicha isla de una criatura milenaria, gigantesca y cuya filmación le proporcinaría el éxito empresarial que tanto ansía. En el barco también viaja, la joven Ann Darrow (Fay Wray), una aspirante actriz con ganas de triunfar, que ve la oportunidad de salir en la película prometida por el señor Denham como el salto a la fama que tanto ansía; y el señor John Driscoll (Bruce Cabot), el aventurero conquistador con mayor número de apreciaciones morales, que acabará enrollado con la chica. 

Ann Darrow demuestra su capacidad pulmonar a la hora de gritar

Llegando a la Isla de la Calavera
Este trío de protagonistas se verán envueltos, con el resto de la tripulación en una peligrosa aventura, una vez desembarcan en la isla. Peligros como gigantescas serpientes, tiranosaurios hambrientos de carne humana, o una tribu de aborígenes con pocas ganas de congeniar con los recién llegados, serán algunos de los innumerables peligros que los civilizados visitantes tendrán que afrontar. Pero la cosa se complica cuando la señorita Darrow se topará con su mayor fan, en el sentido más estricto de la palabra. Resulta que ese Dios tan brutal al que los aborígenes temen y al que hacen llamar Kong, caerá rendido ante los encantos de la chica. Este "amor" es muy especial, puesto que este galán tan particular, no sólo tiene el cuerpo cubierto de pelo, una mandíbula capaz de masticar a un humano entero, nula capacidad de vocalizar un soneto de amor ni cualquier otro sonido que no sea un estruendoso berrido y una altura similar a un edificio de ocho plantas, sino que además pertenece al mundo animal, es un simio, o mejor dicho; el rey de los simios. 

Entre Ann y el aventurero John Driscoll (Bruce Cabot)
surgirá el inevitable tonteo

Me refiero, por supuesto, a ese entrañable personaje, King Kong; un mono, sí, pero un mono muy cordial con su amada, capaz de arriesgar la vida por ella y de pelear cuerpo a cuerpo contra un feroz tiranosaurio por protegerla. Un ser que habitaba tranquilo por su isla, haciendo sus cosas de mono, cuando llegó el ser humano y lo arrancó contra su voluntad del habitat al que pertenecía originalmente. Y es que , el señor Denham no puede desperdiciar la oportunidad de forrarse a consta de semejante descubrimiento. Para él King Kong es una máquina de hacer millones, así que hará lo posible y lo imposible para lograr capturarlo y llevarlo a Nueva York para exhibirlo como una mera atracción para el disfrute del gran público. 

Los aborígenes de la isla ofreciendo un sacrificio a King Kong

King Kong tiene el primer contacto visual con su amada
Realmente, la historia de King Kong es tan famosa, que no creo necesario desvelar ningún detalle más del argumento, doy por sentado que todo el mundo, al menos de refilón, ha oido hablar de ella y de ese épico final en la cima del Empire State Building, donde confluyen el gigante de reino animal y el del mundo humano (llamémoslo civilizado, urbano,...). Pues bien, "King Kong" es una película magnífica en todos los sentidos. Una auténtica obra maestra del cine de aventuras que ha conseguido consagrarse como un clásico absolutamente imperecedero. A grandes rasgos podríamos considerarla como una especie de versión moderna de "La bella y la bestia", muchos así la han catalogado y la verdad no me parece una descabellada comparación, debido a la similitud que presentan ambas historias. La película es todo un prodigio en cuanto a su realización. Los efectos especiales me parecen increibles para la época en la que se filmó, se nota que se curraron al máximo este aspecto y suplantaron la falta de medios y el ajustado presupuesto, con grandes dosis de imaginación y profesionalidad. El trabajo del profesional Willis H. O'Brien (creador también de los efectos especiales de "El mundo perdido" en 1925) no pudo ser más sobresaliente, combinando excelentes trucajes fotográficos, con efectos stop motion y maquetas animadas (como por ejemplo los primeros planos de la cabeza de King Kong), delatando la obra de un artistazo de los pies a la cabeza. 

Bichos muy grandes y muy malos harán estragos entre los
miembros de la expedición

King Kong transportando a su amada
Lo mismo se puede decir de la dirección artística, que combinó escenarios naturales reales con fondos diseñados y pintados por los encargados de la decoración del film. Así mismo también me parece un gran acierto el diseño del propio King Kong, el cual logró, como ya he mencionado, convertir al personaje en un auténtico icono del Séptimo Arte, un personaje de gran carisma al que acabamos cogiendo un gran cariño y al que dejamos de ver como la bestia salvaje y aterradora que pretendían pintarnos. He oído a gente decir que los efectos especiales de esta película hoy en día quedan bastante ridículos. Obvio. ¿Es que acaso no se dan cuenta de que está hecha en 1933? No había ordenadores ni medios mínimamente avanzados, más que el fascinante despliegue de imaginación de sus realizadores. Puestos a comparar, me parece bastante más chapucero el alubión exagerado de efectos digitales de su remake más actual dirigido por Peter Jackson en 2005, los cuales me parecen bastante más ridículos si tenemos en cuenta el despliegue de medios con el que se contó para hacer semejante superproducción que desde luego no le llega a ésta ni a los talones a nivel de clásico. 

Mítico combate entre King Kong y un tiranosaurio

King Kong exhibido en Nueva York
como una vulgar atracción 
Por último me parece muy loable destacar la presencia de Fay Wray. En lo personal no me parece una gran actriz, de hecho creo que es bastante limitadita y cuya excesiva gesticulación y forzada tendencia a la sobreactuación, la habrían hecho encajar mejor en el cine mudo. No obstante, no podemos negar lo indudable, la señorita Wray se ha convertido en otro mito en lo referido a la historia del cine, concretamente acercándonos más a los términos más aterradores. Y es que sus berridos y chillidos la han convertido en la primera de la larga lista de "scream queens" que han plagado las pantallas del cine (sobre todo presentes en el género de terror, de ahí que haya dicho lo de "términos más aterradores" anteriormente). Fay Wray además tuvo bastante trascendencia en el género y estuvo bastante ligada a él, generalmente interpretando papeles que implicaban que demostrase su indudable talento para producir estridentes gritos, más que sus habilidades para la interpretación. Sin irme más por las ramas, remato el comentario repitiendo que "King Kong" es una obra maestra, un ejemplo perfecto de cómo el cine puede crear verdaderas maravillas audiovisuales, una película para recordar y a la que admirar. Todos los adjetivos calificativos para engrandecerla no llegan a describir lo maravillosa que es.

''Cu cu, algo espía por la ventana''

*Como curiosidad, la película original es en blanco y negro, pero he extraido las capturas de una versión coloreada que tengo.


*MI MOMENTO FAVORITO: el momento más impresionante y recordado de la película y también el más triste. Nos encontramos con el pobre King Kong abatido a tiros, por unos aviones, en la cima del Empire State Building. Una escena que fácilmente logra hacernos derramar a alguno, una lagrimita, pues es el entrañable mono logra calar hondo en nuestro corazón a pesar de su aparente ferocidad, en resumidas cuentas no deja de ser un pobre extraño asustado y arrinconado en un habitat ajeno, arrancado de su casa, expuesto como una vulgar marioneta contra su voluntad y finalmente destruido cruel e impunemente. Bueno, supongo que sin esta tragedia el personaje no se habría convertido en el estandarte cinematográfico que es hoy en día. 

El pobre King Kong peleará hasta el final

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